Gobierno adelanta para noviembre el envío de la reforma a las isapres

Publicado el 31 de octubre de 2018
Fuente: La Tercera

Proyecto que crea un plan universal y con tarifa variable se había comprometido para diciembre. Incluye dos deducibles y beneficios complementarios. Resta definir transición y gestión de licencias médicas.

En los próximos 30 días el gobierno enviará al Congreso la reforma a las isapres, proyecto que busca poner fin a las discriminaciones tarifarias por sexo y edad, y terminar con la cautividad por enfermedades que afectan a casi un tercio de los afiliados del sistema privado.

“En el sistema público, Fonasa, no hay preexistencias, tampoco carencias (reducción de cobertura). Vamos a modificar el sistema de las isapres y eliminar las carencias y las preexistencias para que cada persona, aunque tenga una enfermedad, pueda cambiarse libremente de una isapre a otra”, dijo el Presidente Sebastián Piñera, quien enfatizó, en Mega, que así las personas podrán seleccionar la aseguradora que más les convenga y “encontrar la mejor isapre, que le preste los mejores servicios, con la mejor calidad y el mejor precio”.

Con miras a este nuevo plazo, que adelanta en un mes el cronograma anunciado inicialmente para diciembre, esta semana comenzó la socialización de la iniciativa. Así, representantes de las isapres, que no habían tenido acceso al proyecto, recibieron el lunes los lineamientos generales y las definiciones ya adoptadas de la propuesta en una reunión que lideró el superintendente, Ignacio García Huidobro.

La celeridad en esta materia ya había sido tema en el último gabinete, el jueves, cuando Piñera pidió urgencia en el ingreso de la reforma a las isapres. Eso, en un contexto de sucesivos fallos del Tribunal Constitucional y las cortes Suprema y de Apelaciones, que critican aspectos legales del sistema. “El Presidente le ha encomendado al ministro de Salud que ese proyecto sea presentado en noviembre, que tiene varios días”, dijo la vocera, Cecilia Pérez, en TVN.

Detalles del proyecto

Un aspecto basal es la creación de un plan universal, igual para todos los afiliados que lo suscriban, lo que corregirá la situación de 58 mil planes, que impiden a los usuarios buscar su mejor alternativa.

La tarifa no será plana, sino diferenciada, pero con variaciones menores o “poco significativas”, según ha confirmado el gobierno. A esta convicción se llegó a través de un modelo matemático que haría el sistema “viable y sustentable en el tiempo”, afirman desde el Ejecutivo, y que evitaría “favorecer a algunos y castigar a otros, discrecionalmente, mediante una tarifa plana”. Además, los valores del Plan Universal dependerán de las redes de prestadores -clínicas y centros médicos- que los afiliados elijan. Así, las isapres mantendrán su libertad para fijar los precios.

También se ha acordado que las isapres podrán ofrecer beneficios complementarios, que permitirán mejorar las coberturas.

Otro cambio es que habrá dos tipos de deducibles en el plan. El primero se activará ante un copago bajo (por ejemplo, de 10 UF). Así, el usuario deberá pagar los valores particulares de las prestaciones que requiera -como consultas médicas o exámenes- hasta alcanzar el monto pactado, a continuación de lo cual se activará la cobertura, tal como opera hoy en el plan de isapres. El segundo deducible, conocido como “stop loss” es una cobertura más dirigida a gastos catastróficos y se activará cuando todos los copagos del afiliado sumen en un año un gasto mayor (por ejemplo, $ 2 millones). Alcanzada esa cifra, el usuario quedará con protección financiera completa.

El funcionamiento, en sí mismo, también tendrá modificaciones, pues emulará la lógica del Auge/GES (sin la prima nivelada) en que los diagnósticos y las soluciones a las enfermedades están “paquetizadas”, por lo cual el afiliado paga una parte de un costo previamente conocido. El incentivo de esa modalidad es que los prestadores compartan el riesgo, estén forzados a ser más eficientes y haya un control de costos. Así, el afiliado pasaría del sistema actual en que se paga todas las prestaciones, disociadas, a una lógica de pagar por resolver la enfermedad, mediante un costo basal pactado.

Falta definir la operación y funcionamiento de licencias médicas. Resta zanjar quién las administrará: si siguen dentro de las isapres o si las financiará un ente externo.

Además, queda por fijar el plazo de transición de la reforma. En este período, el plan universal será obligatorio para los nuevos afiliados, pero la idea es incentivar que los usuarios de planes antiguos también lo suscriban, para simplificar la administración. En esta fase, además, se buscará modernizar y fortalecer Fonasa, para que capture a los afiliados que cotizan -ofreciéndoles un plan “Fonasa Plus” que compita con el de las isapres, a través una cotización adicional- y evita que migren masivamente al sistema privado, ampliando los costos y desfinanciando el seguro público. Cumplido este plazo, que se ha proyectado en cinco años, se eliminaría la declaración de salud y habría libertad de movimiento entre ambos sistemas. “Lo más importante ahora es poder discutir seriamente cómo va a ser esta transición. Estamos buscando resolver los inconvenientes de los usuarios de las isapres y también hacernos cargo que, al tener dos sistemas, esto no repercuta en las personas que están en Fonasa en términos desfavorables”, dijo Santelices.

“Las isapres están de acuerdo con avanzar en una reforma, con el propósito de tener un plan garantizado, sin diferencias de tarifa entre hombres y mujeres y que permita la movilidad de las personas con preexistencias”, declaró el gremio.

Fuente: La Tercera

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