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Ciedess en La Segunda: Educar, formalizar y fiscalizar: tres formas para mejorar las pensiones sin reforma profunda

Unos US$ 2.300 millones al año se dejarían de cotizar por evasión y elusión. Y subiría por la pandemia.

Fuente: La SegundaPublicado el 12 de agosto de 2021.

Varias polémicas se han dado en los últimos días con el no pago de cotizaciones.

Una fue con la exasesora del hogar del diputado Luciano Cruz-Coke, quien lo acusó de incumplimientos en el pago.

Otra con supermercados Montserrat, el cual tuvo que entregar indemnización a sus trabajadores por no pagar las cotizaciones de Fonasa y AFP.

Pero, más allá de estas polémicas, el no pago de estas obligaciones es una de las causantes de las bajas pensiones.

Y ante la paralización de la reforma previsional, que duerme en el Senado desde marzo de 2020, puede ser quizá el único ajuste factible de hacer rápidamente para incrementarlas.


En las relaciones formales, el no pago se clasifica como "declaración y no pago de cotizaciones previsionales" (DNP) y es un porcentaje menor.

Es de alrededor del 6,5% de las cotizaciones en años de no crisis, pero termina siendo pagado casi en su totalidad en los meses siguientes.

En 2019, por ejemplo, el 84% de ese monto se recuperó dentro de los primeros cuatro meses, según la Superintendencia de Pensiones.

Y, en años de crisis, el DNP es incluso menor: en 2009, con tasas de desempleo de 9,7%, cayó a 2,2%, y ahora, con un desempleo en 10,3%, bajó a 2,1%, según cálculos de Ciedess de enero a mayo de este año.

La relación inversa, a juicio de expertos, se debe a que con crisis hay más desvinculaciones, lo que reduciría los no pagos.


El problema es que la DNP solo considera los trabajos formales.

"Distinto son las lagunas", critica Salvador Valdés, académico del Instituto de Economía UC.

"Son personas informales que nunca cotizan y que no registran su relación laboral.

Esta situación es masiva, pero no cabe en la DNP", advierte.

Esta situación es también mucho más compleja, pero cambiarla puede ser un camino para mejorar las pensiones sin la necesidad de una reforma más integral que hasta ahora no avanza en el Congreso.


Evasión y elusión

"Hay dos casos", explica María José Zaldívar, exministra del Trabajo.

Uno, son los directamente informales, donde no hay pago de cotizaciones, y el otro son los que pagan cotizaciones, pero por montos menores.

"Muchas veces se usa el salario mínimo para las cotizaciones a pesar de que la persona reciba más recursos", explica.

Y da un ejemplo para entender la magnitud: si la mayoría de personas trabaja 30 años de su vida, los chilenos tienen solo 15 años de cotizaciones promedio.

"Está claro que las personas no trabajan la mitad de su vida laboral, se podrían al menos duplicar las pensiones", agrega Zaldívar.

Y dice que es más grave aún porque es más común no cotizar en los primeros años laborales que son los que más influyen en los montos de pensiones.


Valdés hace otro cálculo: hay un 40% de evasión y elusión de cotizaciones solo de pensiones, dice, lo que serían unos 3,6 millones de cotizaciones cada mes.

Si se usa el salario mínimo y el 13% de cotización (para pensiones y seguros), se perderían unos US$ 2.300 millones al año.


"Es muy importante", dice José Luis Ruiz, académico de la FEN de la U.

de Chile.

"Afecta en el caso de las personas en que se hace elusión pagando menores montos a los que corresponden y en el caso de la evasión es más grave aún, porque se encuentra la relación de trabajo sin formalidad".

El problema es que la crisis que trajo la pandemia elevó estos números.

La recuperación del empleo ha estado liderada de trabajos por cuenta propia y el número de trabajadores informales superó, por primera vez, los dos millones, según el INE.

Falta de fiscalización

Solucionar este problema podría significar un aumento relevante en las pensiones y no requeriría de una reforma estructural.

Valdés plantea algunas fórmulas.

Primero, dice que hace falta fiscalización, en particular de pymes y trabajadores por cuenta propia.

"La falta de fiscalización es la gran diferencia entre las pensiones chilenas y las de la OCDE", plantea.

Y propone que se presuma un ingreso básico sobre el que se deba cotizar y que la cotización sea requisito para recibir permisos de trabajo y subsidios del Estado.

Da el ejemplo de los pescadores artesanales: "Hoy reciben grandes subsidios, pero no pagan cotizaciones previsionales, son casi 100.000 pescadores con lagunas enormes", critica.

Y, segundo, dice que se deben terminar las exenciones legales que permiten a ciertos trabajadores no pagar cotizaciones.

En este sentido, el cambio legal implementado en 2018 que obliga a cotizar en pensiones a los independientes, de forma gradual, sería un avance.

Para Zaldívar hablar de fiscalización es complejo.

"¿Cómo vas a revisar contrato por contrato?", se pregunta.

"El trabajador tiene que ser el principal fiscalizador y tener conciencia de que entre más cotice mejor será su pensión", agrega.

Por eso cree que la solución va por una mayor educación previsional.

Un elemento que ha avanzado por la pandemia, asegura: las personas han tomado conciencia de la importancia de las cotizaciones, por ejemplo, por los retiros de los fondos de pensiones.

Ruiz, de la U.

de Chile, cree que se necesita una mezcla: "Una mayor fiscalización que detecte el no pago, de manera de tener sanciones adecuadas, y educación previsional que permita a las personas chequear el pago de cotizaciones de manera frecuente y en los montos propios de sus ingresos brutos".

Pero, advierte, esto no es suficiente y se debe aumentar la cotización de manera urgente.

40%

de las cotizaciones

de pensiones se estarían evadiendo o eludiendo.


15

años es el promedio de cotizaciones de

los chilenos.


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